Medio ambiente y sexo bajo el agua: andar pez con el sexo siendo un pez
La principal línea de investigación de Ibon Cancio Uriarte es analizar cómo influye la contaminación en la diferenciación sexual de los peces. En su conferencia en DSF, antes de entrar en este tema, ofreció explicaciones detalladas y fáciles de entender sobre la reproducción, dejando claras las siguientes ideas: Charles Darwin es un dios, por crear la teoría de la evolución; los machos son caros desde el punto de vista de la especie, y el sexo biológico es variado. Con los ejemplos que utilizó para explicar estas ideas, hizo reir al público, al tiempo que proporcionó el contexto para entender explicaciones más técnicas.
Cancio es investigador en la Estación Marina de Plentzia —se dedica principalmente a la investigación de peces—, y llama a su equipo de investigación el grupo de los palpati. Porque, según una leyenda, una vez, inadvertidamente, una mujer fue nombrada Papa. Desde entonces, hay trabajadores, los palpati, que se encargan de confirmar que el nuevo Papa tiene testículos. Lo mismo hacen en la estación marina, es decir, observan si los peces machos producen espermatozoides u óvulos. Esto es, si están feminizados.
De hecho, algunos de los compuestos que se vierten al entorno funcionan como estrógenos y provocan la feminización de los machos. Según explica Cancio, “con esto queda bastante claro que el sexo es bastante lábil en los peces”. Explica que el origen de estos estrógenos son, entre otros, los anticonceptivos de las mujeres: Cuando las mujeres empezaron a tomar la píldora en la década de 1960, al orinar, empezaron a aparecer hormonas en el entorno. Y estas hormonas son muy potentes. La conclusión es que los peces machos se desarrollan como hembras”.
Sin embargo, destaca que las píldoras no son el único origen de los estrógenos. Por ejemplo, también se ha encontrado dimetoato en el entorno: “Este compuesto es un insecticida, similar al estradiol”. Y también se encuentran en el jabón y otros productos de uso cotidiano.
Marcador genético
Así pues, en el laboratorio de Cancio analizan la expresión génica de los peces que se ven afectados por estos compuestos: “Miramos si se expresa la proteína de la vitelogenina. La vitelogenina se expresa en el hígado de las hembras y luego va a los huevos. Hace que los huevos aumenten para alimentar al embrión. Por lo tanto, si este gen aparece en machos, significa que el compuesto que hay en el entorno lo ha feminizado”, explica.
En concreto, estos estudios se han realizado con mújol o corcón. “El mújol vive en aguas fangosas, turbias. Aquí no se consume mucho, pero en otros sitios sí. Para nosotros es centinela; nos dice qué pasa en el entorno”.
Estudios llevados a cabo en la ría de Gernika desde 2007 han demostrado el impacto de las infraestructuras en la población piscícola. De hecho, hasta 2021, se vertían aguas residuales en la ría, a la altura de Gernika. En 2021, sin embargo, se puso en marcha la depuradora de Lamiaran, a donde se dirigen las aguas, las cuales se vierten a alta mar tras su depuración.
Cancio confirmó que entre 2008 y 2021 veían que los machos producían ovocitos. “El récord fue en 2021, más de la mitad de los machos tenían huevos. Y a partir de 2022, ¡cero!”. Se observó, por tanto, que el cuidado del medio ambiente influía directamente en la salud de los peces.
Junto a ello, analizaron si se reflejaba lo mismo en el marcador genético y corroboraron que es el marcador ideal para cuantificarlo. Por lo tanto, lo han patentado. “Estas son las historias que a los biólogos nos gusta contar, que son historias de éxito”, dijo Cancio.
También explicó que el marcador genético era útil para medir la fase de desarrollo de las hembras. “Esto es muy importante en los peces de interés económico, ya que en función de ello se decide cuánto se puede pescar”. Así pues, se está investigando en túnidos, como el atún de aleta amarilla que se pesca en el Índico. De momento están recibiendo buenos resultados, por lo que es posible que pronto relatemos otra historia de éxito.
