Itziar Alkorta: La carrera contra las «superbacterias»: el enfoque One Health ante la crisis de los antibióticos
Actualmente se registran en Europa unas 30.000 muertes al año debido a infecciones producidas por bacterias resistentes a los antibióticos. Si no se actúa, el mundo se enfrenta a una crisis global que podría provocar a mediados de siglo 40 millones de muertes anuales. Según explicó Itziar Alkorta Calvo, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la EHU, en un evento celebrado en el Donostia Sustainability Forum, La clave para abordar esta crisis reside en el concepto de «One Health» (Una Sola Salud). Este enfoque reconoce que la salud de los seres humanos, de los animales y del medio ambiente está íntimamente interconectada. «No podemos afectar a una salud sin afectar a las otras», subrayó Itziar Alkorta.
En el centro de esta conexión se encuentra el microbioma, definido no solo como el conjunto de microorganismos (microbiota) que habitan un organismo, sino como su «teatro de actividad», que incluye moléculas, flujos metabólicos y el entorno que los rodea. El microbioma actúa como nexo microscópico entre estos nichos. Según explicó, el uso de antibióticos en la ganadería, por ejemplo, genera bacterias resistentes que llegan a nuestros platos a través de la cadena alimentaria o al medio ambiente mediante los vertidos de aguas residuales.
Bacterias resistentes
Uno de los descubrimientos más fascinantes en microbiología es la capacidad de las bacterias para intercambiar información mediante la conjugación bacteriana, un tipo de transferencia genética horizontal que permite la expansión de la resistencia antimicrobiana. A través de moléculas de ADN llamadas plásmidos, las bacterias comparten genes de resistencia de forma promiscua, incluso entre especies diferentes. Esto crea un «supergenoma» comunal, en el que cualquier bacteria puede tomar prestadas herramientas para sobrevivir no solo a antibióticos, sino también a metales pesados o contaminantes.
"El supergenoma es como si en una comunidad de vecinos tuviéramos una sala donde cada uno va dejando cachivaches que en ese momento no necesita pero que en un momento pueden ser importantes" explicó la experta.
En este contexto, Itziar Alkorta alertó sobre el papel de los microplásticos y nanoplásticos en la naturaleza. Estos actúan como «puntos calientes» donde las bacterias forman biopelículas, se protegen de ataques externos y están expuestas a un cóctel de contaminantes que dispara la diseminación de resistencias. "Los micro y nanoplásticos acumulan contaminantes y bacterias, y esto es la tormenta perfecta para que esas bacterias desarrollen resistencias", añadió.
Estrategias frente a la resistencia
Ante la dificultad y el alto coste de desarrollar nuevos antibióticos, un proceso poco rentable para las farmacéuticas frente a los fármacos para enfermedades crónicas, la investigación se centra ahora en nuevas estrategias. El grupo de Itziar Alkorta usa, por ejemplo, técnicas de nanotecnología para encapsular antibióticos ya existentes, permitiendo que sean más eficaces a dosis menores y dándoles una «segunda vida» terapéutica. Asimismo, diseñan moléculas dirigidas a interrumpir la comunicación entre bacterias. Ya han identificado entre tres y cuatro moléculas que, en ensayos de laboratorio, logran que las bacterias no conjuguen o lo hagan con una eficacia mucho menor.
"No hay una única solución, lo que hay que tener es un arsenal de opciones para utilizar en función de dónde y cuándo" Apuntó Itziar Alkorta, que resaltó, además, la importancia que tiene investigar los reservorios naturales de las bacterias resistentes presentes en el medio ambiente, en lugares como hospitales o depuradoras de agua. Se busca crear sistemas de vigilancia uniformes que permitan realizar múltiples ensayos simultáneos para monitorizar la salud ambiental de forma global.
Higiene y tratamientos adecuados
Más allá de los laboratorios, la experta incidió en que «no hay mejor tratamiento que la prevención». Recuperar hábitos de higiene básicos, evitar el uso innecesario de antibióticos y respetar estrictamente los tratamientos es fundamental. Para limitar la expansión de las bacterias resistentes. Asimismo, recordó que un solo ciclo de antibióticos puede alterar la microbiota intestinal durante años, comparando el efecto con el de un monte quemado que tarda décadas en recuperar sus especies originales.
