Como dijo Maialen Lujanbio, vivimos "en estos tiempos en los que todos los pájaros son pájaro, todos los árboles son árbol y todos los bichos son bicho". Y también un tiempo en el que todas las flores son flor. Precisamente, el objetivo de este curso ha sido ampliar los conocimientos de la comunidad educativa sobre la naturaleza que nos rodea. Para ello, durante los primeros días se organizaron varias sesiones para conocer la biodiversidad y los ecosistemas del entorno de la mano de diferentes expertos/as del País Vasco.

Pero no sólo eso. Conscientes de las ventajas de abrir las escuelas a la naturaleza, debido a la pandemia y a otros motivos, son muchos los centros escolares que han abierto sus puertas a la primavera en diferentes rincones del País Vasco; sin embargo, muchas veces nos surgen dudas porque la naturaleza nos es más desconocida, porque no sabemos cómo actuar o porque el hecho de que los niños y niñas jueguen en un entorno de este tipo nos genera miedo. Y para hacer frente a estas dudas, se dieron algunas claves para entender el juego que se desarrolla en la naturaleza.

Convencidos de que una comunidad educativa que crezca y se eduque en contacto estrecho con el entorno va a apostar por un futuro más sostenible, 40 profesionales participantes crearon al final del curso un proyecto que podría materializarse en sus lugares de residencia, de manera que en un futuro puedan utilizar los bosques y entornos naturales de Donostia, Ataun, Zaldibia, Tolosa, Otxandio, Irun, Barakaldo, Alsasua, Vitoria-Gasteiz, Portugalete, Urdaibai, Urruña, Lezo, Arantza, Ormaiztegi, Ereñozu y otros muchos lugares para enseñar a niños/as y jóvenes a través este modelo de educar en la naturaleza.

 

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