Su organización ha rescatado más de 250 orangutanes en los últimos años, víctimas de la deforestación y el tráfico ilegal, y ha creado un programa de apoyo a la sanidad, la educación y el empleo de las comunidades indígenas locales para frenar el deterioro del ecosistema del que dependen estos grandes simios. En reconocimiento a esta labor, Karmele Llano recibió el Premio Mundial a la Conservación de la Biodiversidad de la Fundación BBVA.

Borneo, la tercera isla más grande del mundo, es también un lugar con una biodiversidad extraordinariamente rica y variada. El 5% de las especies, según explicó Karmele Llano, se encuentran en esta isla, cubierta por selvas que constituyen un importante sumidero de carbono. En estas selvas viven tres especies de orangutanes, unos animales que hace miles de años se extendían por todo el sudeste asiático y que en la actualidad tienen sus últimos reductos en las islas de Borneo y Sumatra. En los últimos 50 años ha desaparecido el 65% de los orangutanes y, de seguir a este ritmo, en 2025 se habrá perdido el 80% de todas las poblaciones. En Borneo, concretamente, quedan en la actualidad entre 45.000 y 52.000 ejemplares.

El declive del humano del bosque

Orangután, el humano del bosque en lengua indígena, es el único gran simio en Asia. Un animal, según Karmele Llano, dotado con una gran inteligencia y capacidad de aprendizaje. Las crías permanecen con sus madres durante 7 u 8 años para aprender los comportamientos que les permitirán sobrevivir en la selva. Son animales, además, que se reproducen de forma muy lenta, de manera que cada hembra tiene unos pocos retoños a lo largo de su vida.

Las causas del declive de las poblaciones de orangutanes de Borneo son varias. Karmele Llano citó fundamentalmente la pérdida de su hábitat, ya que los bosques de Borneo se ven muy afectados por la deforestación. Las prácticas agrícolas intensivas, por ejemplo el cultivo de palma, hacen que se pierda el equivalente de hasta tres campos de futbol de bosque cada 5 minutos. A este hecho hay que sumar los incendios forestales, ya que el cambio climático está agravando las sequías, cada vez más frecuentes.

Cuando los bosques se queman o se convierten en plantaciones surge el conflicto entre humanos y orangutanes, que entran en cultivos y poblados para buscar comida, ocasionando destrozos. Muchos de los orangutanes que rescata la International Animal Rescue Indonesia fueron capturados como alimañas. Las crías se venden en el mercado ilegal de animales exóticos y crecen en situaciones deplorables, normalmente encadenados y expuestos a la intemperie. Afortunadamente, explicó Karmele Llano, ha aumentado la conciencia en torno a estos casos. Hace un tiempo rescataban cada año unos 20 orangutanes y ahora son solo 1 o 2.

Los animales que rescatan  son trasladados al centro que gestiona International Animal Rescue Indonesia. Cuando se encuentran en buenas condiciones se liberan en zonas de bosque pero cuando han sido víctimas de tráfico ilegal, y han sufrido daños, se quedan en el centro para ser rehabilitados. Normalmente deben pasar un periodo de varios años en la escuela del bosque para aprender a vivir en la naturaleza. Cada individuo es diferente, dependiendo de sus circunstancias varía el periodo y la forma en la que se recuperan y aprenden a vivir de nuevo como animales salvajes. Las hembras, añadió Karmele Llano, aprenden y se recuperan más rápido.

Los individuos que son liberados se instalan en un parque nacional, donde la especie se extinguió hace años. Alrededor de este lugar las poblaciones indígenas son muy pobres, han perdido su forma tradicional de vivir pero tampoco se han ajustado al mundo moderno. Por eso International Animal Rescue Indonesia ha puesto en marcha proyectos de alfabetización para adultos, prestando especial atención a las mujeres, y proyectos de educación para niños y niñas. Además dan trabajo a más de 270 personas procedentes de estas comunidades.

Como explica Karmele Llano, “Si no podemos garantizar el bienestar de las comunidades no podemos proteger a los orangutanes. Somos partes del mismo ecosistema. Todavía estamos a tiempo de hacer algo y de revertir el daño causado en los ecosistemas, la biodiversidad y el medio ambiente”. Su idea es devolverles la oportunidad de vivir de acuerdo con sus tradiciones, en comunión con sus bosques, que forman parte de su identidad. Así, fomentan la creación de cultivos de subsistencia para estas comunidades, proyectos de acuicultura, y el uso sostenible de sus recursos naturales, con el objetivo de proporcionarles una vida digna.

Por último, la responsable de International Animal Rescue Indonesia señaló que los mayores culpables de la situación que viven estas comunidades y de la pérdida del hábitat natural en Borneo son las compañías multinacionales, sobre todo las dedicadas al cultivo de la palma aceitera, que no asumen su responsabilidad en relación a los efectos de sus acciones. Una realidad de la que se debe concienciar en los países en los que se consumen los productos que se fabrican con las materias primas que se obtienen en Borneo, añadió

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