Estudio que se lleva a cabo desde hace 15 años en Valencia, Asturias, Sabadell y en Gipuzkoa con mujeres que iban a su primera consulta ecográfica, al quedar embarazadas y admitir un riguroso control del embarazo y posteriormente del desarrollo de la criatura (www.proyectoinma.org).

Aitana Lertxundi, profesora del departamento de Medicina Preventiva y Salud pública de la facultad de Medicina y Enfermería es una de las personas que coordina este estudio en Gipuzkoa. Su línea de investigación es la epidemiología ambiental y la línea que más ha trabajado en su trayectoria investigadora es la contaminación atmosférica. Según ella, uno de los contaminantes atmosféricos con mayor impacto en salud en general y salud reproductiva son las partículas de tamaño 2.5µm de diámetro o menos y el dióxido de nitrógeno (NO2, indicador del tráfico rodado en las ciudades.

Remarcaba Aitana Lertxundi que “Nuestros hallazgos refuerzan la evidencia que existe hasta el momento sobre los efectos perjudiciales de los contaminantes atmosféricos en los primeros años de vida. Mujeres más expuestas a PM2.5 y NO2 presentan un mayor riesgo de prematuridad así como peor función pulmonar y puntuación cognitiva en las primeras etapas de vida".

Vivir en una localidad como Aia o en Barcelona o Madrid que superan los índices recomendados por la directiva sobre calidad del aire no tiene nada que ver.  Según los hallazgos encontrados en INMA, como en otros estudios a nivel internacional, se ha demostrado lo suficiente para decir que el período de embarazo es un período crucial para el crecimiento del feto. Está claro, por lo tanto, que según en qué ciudad viva, la embarazada deja una herencia u otra a su niño o niña.

Según los resultados obtenidos en INMA, la semana de gestación más vulnerable en relación a la contaminación atmosférica y los efectos ligados a bajo peso y prematuridad, es el tercer trimestre de embarazo.   Las evaluaciones que se están haciendo en INMA coinciden con otro estudio que realizó Aitana Lertxundi con 20.000mujeres embarazadas de Gipuzkoa, del 2013-2015. Se trata del estudio encargado por la Diputación Foral de Gipuzkoa en relación con la puesta en marcha del centro de valorización energética de Zubieta. Según éste estudio el riesgo de prematuridad es similar en los alrededores de Donostia y en los valles donde la industria siderometalúrgica ha tenido mayor peso. Los casos de aborto no se pueden evaluar dado que se trabaja bajo el registro de nacimientos y por lo tanto esa información no existe. El estudio de Zubieta es un estudio previo a su apertura y dentro de unos años realizarán el posterior para poder establecer una comparativa.

Los efectos negativos de la contaminación ambiental se vienen estudiando desde hace mucho tiempo. Desde hace 50 años se conoce el efecto nocivo que tienen algunos contaminantes derivado de la exposición a pocos días, pero existía poca información sobre los efectos a largo tiempo. Días de inversión térmica sabemos que tenemos alto riesgo de mortalidad e ingresos hospitalarios en gente mayor y sobre todo en personas con antecedentes de problemas respiratorios en nuestras ciudades.  Pero poco se sabe sobre los efectos a largo tiempo derivado de una exposición a largo tiempo. Gracias al estudio INMA y otros estudios de seguimiento podemos evaluar si una exposición a largo tiempo que legalmente es aceptable tiene su repercusión en la salud. “Por ejemplo, aunque las personas estén expuestas a niveles inferiores a los marcados por la directiva aun así vemos que tiene efectos nocivos para la salud”. Según Aitana Lertxundi “no hay ningún valor de emisiones por debajo del cual, no exista riesgo”. En el caso de las partículas, además de ello, hay que añadir que la composición de las mismas es diferente en función de donde vivamos y por lo tanto su efecto podría ser diferente.

PM2.5 y sistema endrocrino.

Último hallazgo interesante analizado en INMA en relación a PM2.5 ha sido la alteración de hormonas tiroideas en la gestación y al nacer. Así lo pone de manifiesto dos estudios del equipo de Aitana Lertxundi, que ha comprobado también mediante la recogida de muestra de sangre en la semana 20 de gestación y mediante prueba del talón, que las partículas están alterando las hormonas tiroideas de la madre, así como de los recién nacidos. Esta es una de las líneas que queremos seguir trabajando para saber el porqué de esta alteración.

 

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