Iñaki Alonso remarca la paradoja de la progresiva concentración de la población en las grandes urbes, cada vez más juntos y con mayores interconexiones tecnológicas pero al mismo tiempo se está dando un gran crecimiento de la sensación de soledad de esa población.

sAtt como estudio de arquitectura de la que es consejero delegado, se centra en las distintas formas de arquitectura colaborativa aplicada tanto a la vivienda como a los espacios de trabajo porque la arquitectura puede determinar “el cómo vivimos y cómo nos relacionamos llegando a ser más resilientes en crisis sistémicas.”

Como equipo, comienzan a aplicar las nuevas teorías de la psicología ambiental partiendo del convencimiento de que “los espacios afectan a nuestro sistema nervioso y emocional. La relación con la naturaleza, al igual que la relación con los colores, las luces y las formas determinan la sensación de bienestar.

“Tenemos que contemplar la arquitectura desde una triple visión ¿cómo estoy yo?, ¿cuál es mi relación con las otras personas de la comunidad?, el nosotros, y desde una visión holística, el todos” En los proyectos en los que trabaja sAtt son conscientes de la amplitud y complejidad que conlleva la construcción de un edificio sano bajo una visión triple de la sostenibilidad, la económica, la medioambiental y la social.

Medioambientalmente aplican cinco miradas, una primera relacionada con la eficiencia energética: que el edificio gaste lo mínimo posible, una segunda con la energía necesaria, que se genere en el propio edificio y que sea renovable si se contrata fuera. Los materiales usados, sus certificaciones, aplicación de la circularidad etc. Una cuarta mirada sobre el agua y una quinta sobre el impacto en el entorno (contaminación acústica sonora, electromagnética o calidad del aire) minimizando sus impactos. 

Desde el punto de vista de sostenibilidad social, se incide claramente en la implicación de la vecindad en el edificio. Ecohousing.  Cultura colaborativa aplicada a la vivienda, cohousing, en base a una comunidad ya creada a la que se le forma en un cambio cultural en la” construcción de lo común” y que participa en el diseño del edificio, o modelos más tipo coliving donde bien lanzan un proyecto que cumpla con la visión triple balance ciertos requisitos a los que se adhieren los vecinos que, constituidos ya como comunidad, se les abren “unas ventanas de participación”.

El planteamiento económico contempla aspectos complejos teniendo en cuenta análisis de costes del ciclo de vida del edificio a un plazo de 30 años, el menor importe en la factura de la luz durante todos esos años y desde el primer momento tener unos bajos niveles de CO2 dentro del espacio donde vas a vivir (difícil de contabilizar económicamente) o tener unos materiales que dentro de x años se van a incorporar en una economía circular.” Es un modo de vivir diferente para gente que quiere vivir diferente” y al que cada vez más gente se apunta.

Los vecinos de Entrepatios, una comunidad autogestionada creada por el equipo de Iñaki Alonso y de la que forma parte él mismo, viven con cuota de derecho de uso a un 20% `por debajo del precio del mercado, 674 € por 80m2 al mes con una factura de consumos de energía muy baja entre 20-30 euros al mes por vivienda a la baja. Es un proyecto que empezó a gestarse hace 20 años fruto de reflexiones sobre los modelos de vivienda o sobre la relación de lo privado, lo común y lo público en el que viven 17 familias.

Es un edificio que genera más energía de la que consume, que composta sus residuos orgánicos y que tiene el potencial de desarrollar un proyecto agrovoltaico debajo de los paneles para la producción de alimentos. El CO2 se mide tanto el que existe en el edificio como el utilizado en su construcción. En Entrepatios no hay ninguna emisión de CO2 (excepto el de las personas al respirar), está 100% electrificado, y sus necesidades se cubren mediante energías renovables al 100%. En su construcción y analizando absolutamente todo el proceso de extracción de materiales y transportes a obra se generó un impacto que  consumieron 1.300 toneladas de CO2 que fueron compensadas con una replantación de árboles en Guadalajara, y otros proyectos en Kenia y Namibia. Con el agua se aplican mecanismos de reducción y de monitorización de consumos que se ha comprobado como muy eficiente (una reducción de un 20% al ser conscientes del agua que gastamos para ducharnos). Las aguas pluviales van a un depósito que alimenta el riego de plantas y van a los inodoros y está preparado para un mecanismo, aun no permitido por la legislación, que permite reutilizar las llamadas aguas grises de las duchas y lavabos que tras un tratamiento puedan utilizarse en los inodoros y en el riego de plantas. (Se podrían ahorrar en torno a los 750.000 litros al año)

“Ahora el agua no es cara, pero nos vienen advirtiendo de que se va a convertir en un gran problema. Tenemos que tener estrategias preparadas” El edificio cuenta con paneles fotovoltaicos que suministran un 30% más de energía de la que se usa que vende a la propia red. En invierno un 20-25% menos de la necesaria y se alimenta de la red.

Un edificio bajo los parámetros de lo que se denomina “pensamiento complejo”, y en el que se cotejan multitud de variables en torno a la vivienda. Una vivienda en la que vivimos, y que tenemos que entenderla como todo un ecosistema porque necesitamos energía, transporte, residuos, reciclaje, convivencia, emociones o conflictos.

“No se encuentra oferta en el mercado, pero también es cierto que cada vez más gente decide desarrollar este tipo de proyectos”, de ahí que hayan constituido la promotora de coviviendas ecológicas Distrito Natural 

El estudio de Iñaki Alonso a través de la promotora de impacto que han creado (Distrito Natural) actúa de forma minoritaria en Madrid porque no hay ningún apoyo de la administración. En la actualidad trabajan en 6 proyectos (3 en zonas urbanas y 3 en zonas rurales) En Alicante están haciendo el acompañamiento a otro senior miecohousing de 3520 familias. Personas que han decidido no acabar en una residencia ni vivir en casa de sus hijos, sino que han querido vivir de una manera autogestionada y ser dueños de su envejecimiento de una forma activa. En Ávila desarrollan una comunidad de Viviendas para la Biodiversidad (vibio.land) enfocado  una comunidad de personas, bien freelance, que trabajan telemáticamente o jubiladas para vivir en un entorno natural con criterios ecológicos. Son en 60 viviendas, que han querido salir de Madrid, que viven bajo los parámetros de la economía circular, de la permacultura, y la soberanía energética y alimentaria con una  gestión integral del terreno que les permite alimentarse de sus huertas. La energía se crea mediante paneles solares, el agua se recicla mediante sistemas biológicos con plantas macrófitas.

 

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