El propio Ministerio está embarcado en ese proceso de transformación y somos conscientes de que tenemos que adaptarnos a los retos sociales y tecnológicos que se nos presentan y dar respuestas a las necesidades de la sociedad. Esto no va de hacer simplemente infraestructuras, no va de estar alejados de la realidad sino de hacer una regulación transformadora que afecta a todo el tejido productivo.

Dentro de esta transformación, el Ministerio está trabajando con tres instrumentos. La misión, la estrategia de la movilidad; la regulación y la financiación es decir el plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia NextGen europeo.

El plan afecta a toda la actividad económica y social. El Ministerio de transportes y movilidad va a gestionar tres de sus componentes.

La movilidad sostenible, segura y conectada en entornos urbanos y la movilidad del transporte interurbano va a recibir más de 13.200 millones de euros en 4 años. Van a ser inversiones históricas con efecto anti cíclico. Se pretende que tenga efectos a corto plazo y que además orienten la actividad a medio y largo. La cogestión con Comunidades Autónomas, ayuntamientos y empresas privadas ha sido una de sus características.

De los 7.600 millones destinados a inversiones propias del Ministerio, 3.600 van a estar destinados a subvenciones y ayudas a Ayuntamientos (1.500). Comunidades Autónomas (1.000) y empresas privadas (1.000). De las inversiones propias del Ministerio la palma se la va a llevar el sistema ferroviario con una apuesta clara por la red de cercanías como sistema de transporte de entornos urbanos y metropolitanos (1.500 millones). “Hay que hacer de esta modalidad una opción de transporte súper atractiva para la ciudadanía. Un transporte, fácil, cómodo y seguro.”

María José Rollo se ha detenido en los objetivos de las ayudas que van a recibir los Ayuntamientos. Primero facilitar la implantación de las zonas bajas en emisiones, con todo lo que conlleva su gestión. La potenciación de un sistema de transporte que vaya en detrimento del coche particular. La mayoría de las ciudades se han venido formando por y para el coche. El 70% del espacio público está destinado al coche. El modelo va a cambiar. Como tercer objetivo marcaba La transformación del transporte público hacia una flota de 0 emisiones y, por último, la digitalización del sistema.

La calidad del aire de una ciudad no es sólo descarbonización. La calidad del aire es calidad de vida de las ciudades. “Ante la Comisión Europea, tenemos que justificar el impacto de estas actuaciones en la calidad del aire y en la reducción de ruido.”

Hasta el 30 de septiembre tienen las entidades locales plazo para presentar sus proyectos. Municipios de más de 50.000 habitantes (obligados a establecer zonas de bajas emisiones) o los de 20.000 en determinadas condiciones. La selección se hará por concurrencia competitiva por eso señalaba la Secretaria General de Transporte y Movilidad que “La madurez de los proyectos es fundamental. Las inversiones tienen que ser verdaderamente transformadoras y el 40% de la puntuación depende del grado de maduración. No valen “PowerPoint” estupendos que no tienen nada detrás o son imposibles de llevar a la práctica.

“El plan es una oportunidad sin precedentes que nos va a permitir acelerar todas las inversiones que se necesitan para la transformación digital y sostenible de la movilidad en la que no podemos fracasar. Las pilas nos las tenemos que poner todos. O cooperamos o fracasaremos. Trabajar de forma coordinada con todos los agentes públicos y privados e intentando involucrar a toda la sociedad.

A este respecto decía María José Rallo que somos conscientes de que hoy en día si no hay una aceptación social de los distintos proyectos, no tiran para adelante.

El reto es invertir rápido y bien, en los proyectos que tengan de verdad un potencial transformador. Debemos hacerlo bien y entre todos.

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