Si la ganadería actualmente tiene o no un rol, es la pregunta. “Los investigadores seríamos muy pretenciosos si aseguráramos que sí la tiene. Hay gente que afirma que no lo tiene aduciendo que, si queremos atacar el cambio climático, todos debemos volvernos veganos. Mientras, otros aseguran que sí porque cada vez somos más y demandamos y necesitamos más alimentos”

Raimon Ripoll Bosch investigador de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos considera que es importante “escuchar dónde está el debate y por qué lo hay y no entrar al mismo con `posturas prefijadas. Vamos a ver si la ganadería juega un papel y cuál es”.

Raimon, participaba en el curso sobre “Perspectivas innovadoras en Producción Agraria: El papel de la ganadería en un contexto de cambio global. Retos y perspectivas” organizado por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, NEIKER defendiendo el valor o valores de la ganadería, al margen de su papel como alimento.

Ante los tratados internacionales sobre cambio climático “si sólo lo miras con las lentes del cambio climático, igual hacemos desaparecer parcial o totalmente la ganadería olvidándonos de sus muchas otras funciones.  Ponía como ejemplo, la dinamización de las zonas rurales o la contribución a la biodiversidad. Además, no es lo mismo hablar en un contexto europeo o en el de los países en desarrollo”.

“Determinada biodiversidad está directamente ligada a la ganadería, a los sistemas de pastoreo; forma parte importantísima en el paisaje y en su valor cultural. Por eso-aducía- hay que hacer visibles a todos los que trabajan para frenar el cambio climático que existen otras funciones de la ganadería”. En los países en desarrollo el animal cumple otras funciones como soporte a la producción agraria. Al animal se le usa como tracción para trabajar, como fertilizante de las tierras y hasta como seguro bancario. Son funciones que no se contemplan en los debates de cambio climático. “Es una visión excesivamente reduccionista.” Si tienes un solo problema en mente ¿Cuál es el problema?” La solución puede ser fácil, aunque tenga efectos en la viabilidad de las explotaciones agrarias” Pero no vale ignorar sus consecuencias en biodiversidad e incluso otras dimensiones que no vemos.” Es lo que está pasando en el diseño de políticas que se están implantando y desarrollando desde distintas instituciones. A nivel europeo, por ejemplo, si la DG Clima no tiene una relación con DG Agri. o DG Environment, se produce un choque automáticamente porque parten de visiones totalmente distintas”.

Raimon Ripoll recordaba cómo hasta hace un par de semanas no ha habido un trabajo conjunto entre el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change, o Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) y el IPBES (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services). Son áreas totalmente relacionadas, pero hasta ahora no han estado trabajando conjuntamente. “Por eso el rol o el papel que se le otorga a la ganadería es terriblemente complejo. La investigación actual es muy disciplinaria. Distintas disciplinas tratan de abordar el cambio climático, como por ejemplo, la nutrición animal o la mejora genética animal. Sin embargo, las soluciones en un área pueden convertirse en problemáticas desde una visión de sistema o frente a la escalabilidad de la solución.”

Las explotaciones intensivas son en sí un éxito de eficiencia. “Tenemos una capacidad de compra de alimentos que sin este sistema no tendríamos”. Aludía Raimon Ripoll al famoso divulgador naturalista de la BBC David Attenborough que ha defendido una explotación intensiva ¿porque?  “porque requiere menos recursos por cada unidad que produces y provocas menos emisiones”. Todos los países en desarrollo están apostando por modelos intensivos para ser más eficientes.

 A juicio de Raimon Ripoll “sin duda existe una política ganadera sostenible y “comienza por una disposición abierta sobre el tema teniendo en cuenta todos los puntos de vista de quienes tienen algo que decir. Lo más sostenible sería optimizar los recursos a nivel local sin menospreciar tecnologías que nos pueden ayudar. Además de contemplar ls distintos roles y funciones de la ganadería”.

Existe un debate entre si es mejor la producción ganadera en sistema convencional o en sistema de producción ecológica. ¿Por qué no apostar por un sistema híbrido en que obtengamos los beneficios de ambos sistemas productivos? Un futuro sostenible también pasa por una reducción de la ganadería y de ciertos sistemas productivos. Las soluciones pueden ser distintas según áreas geográficas. El grupo de investigación de Raimon Ripoll trabaja en un sistema de producción circular en el que el ganado actúa de reciclador de desperdicios o materias que no son o no pueden ser reutilizables por el ser humano. Ponía como ejemplo las zonas de pasto, producto que los humanos no podemos comer, pero que son óptimas para los rumiantes. Los residuos orgánicos de las ciudades podrían ser adecuadas para alimento de ganado porcino e incluso se puede pensar en el uso de esos restos como alimento para la cría de insectos que están entrando en la dieta humana por sus proteínas ¿queremos los insectos para alimentarnos nosotros o para usarlos en el proceso de alimentación del ganado? En ese caso, la materia prima para el ganado y el volumen de ganado estaría limitado al volumen de residuos humanos.  

“La cantidad de animales que se pueden mantener en un sistema circular, decrece según sea el uso de los residuos y- no hay que olvidar que hablamos de mantener un sistema que nos aporta, carne, huevos o leche, es decir, productos básicos en la alimentación humana”. Es un sistema que se basa en qué residuos tenemos y qué animales puede usarlos como alimento más eficazmente. Cambiar esos parámetros es cambiar el sistema de alimentación animal, incluso su genética y supone un cambio mental del ser humano como es optar por comer insectos como aperitivo. Supone además un replanteamiento en la sanidad alimenticia y en la infraestructura para la reutilización de los residuos orgánicos que originamos.

Su labor como investigador no quiere entrar a definir el posible sentimiento del sector ganadero ante la apuesta europea del Green Deal, aunque entiende que pudiera sentirse desplazado, porque sí cree que es un escenario muy polarizado. Por eso, repetía, la necesidad de diálogo. “No me extrañaría que el sector se haya sentido ignorado porque ha sido acusado directamente como factor negativo en el impacto medioambiental. Es cierto que hay un impacto, y es cierto que queda mucho trabajo por hacer, pero la ganadería y la agricultura no pueden ser los únicos criminalizados mientras existen otros responsables. “Falta ese diálogo, que es más difícil cuando ha habido un distanciamiento entre la sociedad y el proceso de generación de alimentos, de principio a fin. Hace falta una reconciliación”.

 

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